La ansiedad de China y Corea del Sur por la rápida depreciación del yen japonés quedó al descubierto ayer cuando altos funcionarios dijeron que sus exportadores podrían verse perjudicados por los intentos de Japón por sacar a su vacilante economía de una depresión de dos décadas.
Beijing y Seúl entienden la necesidad de Tokio de reactivar a su economía de $5 millones de millones y escapar a la persistente deflación, pero están preocupados porque los enormes estímulos monetarios y fiscales impulsados por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, han debilitado fuertemente al yen y han puesto a sus exportadores en desventaja en los mercados globales.
Hasta el momento, los funcionarios chinos y surcoreanos se han abstenido de emprender acciones directas para mantener la competitividad, como intervenir mediante la compra de dólares en los mercados cambiarios, pero existe el riesgo de una respuesta si sus sectores exportadores se ven demasiado perjudicados.