Para la economía más grande de Europa, la eliminación del carbón será un asunto muy costoso.
Empresas de servicios públicos como RWE AG y Uniper SE buscarán una compensación por cerrar sus plantas de lignito y carbón duro antes del final de sus vidas útiles, mientras que los estados donde están ubicadas esas plantas exigen miles de millones en compensaciones.
Y para triplicar el golpe, el país también puede perder más $6 mil millones en permisos de carbono cancelados, ya que la demanda de las plantas disminuirá.
Esa es la estimación de Jahn Olsen, analista en Londres de Bloomberg, con base en precios que se triplicaron el año pasado.
El tamaño real de la pérdida dependerá de cómo Alemania interprete las nuevas reglas de la Comisión Europea que rigen el mercado a partir de 2021 y la disposición del país para apuntalar un sistema de comercio que apenas está comenzando a tener un impacto real en las emisiones.
Desde que la nación anunció hace casi una semana algunos de sus proyectos para cerrar plantas de carbón hasta 2038, los permisos de carbono se dirigen a su peor semana desde septiembre.
Las nuevas reglas dicen que los Estados miembros pueden retirar certificados para reforzar los precios y limitar los daños al mercado por la superposición de medidas climáticas. Esto ocurre después de una década de caída de precios que desalentó a las empresas de servicios a adoptar un comportamiento más limpio.
