La canciller de Alemania, Angela Merkel, se encuentra metida en un pequeño lío con la contaminación.
Tras prometerles a los votantes justo antes de las elecciones generales de septiembre que la economía más grande de Europa encontraría una forma de cumplir su meta de emisiones sea como sea, ahora su gobierno insinúa que podría incumplir la de 2020.
Pero hay una posible solución. Alemania podría cumplir si ayuda a reducir emisiones en el exterior usando los mercados internacionales de carbono, aunque le costaría varios cientos de millones de euros, según Bloomberg New Energy Finance en Londres.
Esta opción para cumplir los objetivos de 2020 ya la usan varios países, desde Japón hasta Noruega, y la Unión Europea.
Aunque por ahora el Gobierno alemán no dijo específicamente que comerciar es una opción, la idea resuena esta semana, mientras delegados de casi 200 países se reúnen en Bonn para llevar adelante las nuevas negociaciones por el clima encabezadas por Naciones Unidas.
Sus defensores dicen que comprar y vender derechos de contaminación es la forma más efectiva en términos de costos para combatir el calentamiento global, en tanto las emisiones están al borde de un récord y 2017 se encamina a ser el año más cálido de la historia.
Si Alemania sale a apoyar el comercio internacional de carbono será una señal monumental, dijo Jeff Swartz, director de política climática de South Pole Group, que vende créditos de carbono y asesora a empresas en la transición hacia la energía renovable.
