Alemania se propone dejar de producir electricidad a partir del carbón a más tardar en 2038 para cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones contaminantes, una medida que costará decenas de miles de millones de dólares.
Una comisión compuesta por expertos, representantes de empresarios y trabajadores del sector y de oenegés de defensa del medio ambiente alcanzó un acuerdo sobre el carbón después de meses de negociaciones arduas.
El gobierno alemán tiene la última palabra, pero todo parece indicar que seguirá las recomendaciones de la comisión creada por él mismo.
Algunas oenegés medioambientales consideran que tendría que hacerse antes de 2038 para alcanzar los objetivos de reducción de CO2. La retirada del carbón se hará de forma progresiva y la última central cerrará como muy tarde en 2038, pero la comisión no descarta adelantar la fecha a 2035 si las condiciones lo permiten.