El gobierno de la canciller alemana Angela Merkel señaló que intensificará sus programas ecológicos después de reconocer que las emisiones en Alemania van camino de rebasar un objetivo que está a poco más de dos años de distancia.
La líder de la mayor economía de Europa está atrapada entre las negociaciones para forjar un nuevo gobierno y los preparativos para organizar una reunión clave de las Naciones Unidas sobre el clima el próximo mes. Su deseo de liderar la lucha contra el calentamiento global choca con la dura realidad de una industria que todavía depende del carbón para obtener la mayor parte de su energía.
Está claro que Merkel no se atreve a decir hemos fallado y eso es todo, dijo la ministra de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, a los periodistas.
Habría un efecto colateral, perjudicaría las posibilidades de cumplir con los objetivos climáticos de 2030 y, por lo tanto, pondría en peligro nuestros compromisos con el Acuerdo Climático de París: los esfuerzos para reducir el CO2 deben ser una prioridad.
Aunque Alemania instaló la mayor cantidad de energía renovable en Europa, también continúa emitiendo la mayor cantidad de dióxido de carbono del bloque, gracias a la fuerte dependencia en el carbón.
Un informe mostró que el país va camino de reducir las emisiones en un tercio para el año 2020, por debajo del objetivo de bajarla un 40% respecto de los niveles de 1990. Los sindicatos del carbón están movilizando a cientos de miles de miembros para proteger sus intereses.
