En medio de denuncias de supuesta corrupción que le costaron el cargo al presidente de la estatal petrolera boliviana, el gobierno de Evo Morales anuló un millonario contrato con dos empresas europeas para la construcción de una planta petroquímica por $2 mil 200 millones.
“Errores administrativos” en la negociación del contrato con la italiana Tecnimont y su socia española fueron la causa que alegó el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, para la nulidad de la adjudicación.
“Una muestra de transparencia es que se hayan detectado errores administrativos que frenaron la adjudicación para evitar daños económicos”, dijo Sánchez ayer ante el Legislativo, que lo llamó para informarse sobre el caso tras la denuncia del senador opositor Óscar Ortiz sobre “irregularidades” en la adjudicación de las obras.
La construcción de una planta de propileno y polipropileno en el sur del país es la mayor apuesta de Morales para industrializar el gas natural, la principal riqueza del país. El contrato con las empresas europeas había sido gestionado por Guillermo Achá, destituido hace dos semanas del cargo de presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y procesado por irregularidades en la adjudicación de la construcción de tres taladros a una compañía italiana.
