Los países de la Unión Europea (UE) que creen “centros controlados” en su suelo para permitir el desembarco de migrantes rescatados en el mar deberían disponer de financiación europea para su gestión y funcionamiento, planteó ayer la Comisión Europea.
Bruselas sugiere que los países voluntarios para acoger estos centros, planteados por los mandatarios del bloque en su cumbre de junio, cuenten con “un apoyo financiero total” de la UE para “cubrir los costes de infraestructura y operativos”, indicó en un comunicado.
El objetivo de los centros es “distinguir entre personas que necesitan protección internacional” y, por tanto, pueden acceder al asilo en la UE de los “migrantes irregulares que no tienen derecho a permanecer en la UE” y que deberían ser devueltos a sus países desde allí, agregó.
Los países voluntarios contarían además con un equipo de funcionarios europeos, de las agencias de asilo, control de fronteras e incluso de cooperación policial Europol, para ayudarlos en las tareas de identificación, de acogida o de devolución a los países de origen.
Para intentar desbloquear la crisis política sobre la acogida de migrantes, agudizada con la negativa de Italia a permitir el desembarco de buques de oenegés con migrantes socorridos en el mar Mediterráneo a bordo, la UE acordó examinar la idea de centros controlados, así como de plataformas regionales de desembarco.
