La Cámara de Representantes de Puerto Rico aprobó una controvertida reforma laboral exigida por la junta federal de control fiscal que supervisa las finanzas de la isla como parte de los esfuerzos por mejorar su economía.
La propuesta, que ahora será turnada al Senado, reduce el bono navideño, las vacaciones y los días de ausencia por enfermedad de que gozan los trabajadores. También permite flexibilidad de horarios, alarga el periodo de prueba de los trabajadores de tres meses a un año y reduce la paga de tiempo extra de doble a una vez y media.
Los sindicatos han censurado la medida porque merma los derechos de los trabajadores, pero los que la impulsan aseguran que esas prestaciones obstaculizan la creación de empleos y han contribuido a la pérdida de 300 mil puestos de trabajo en la última década en la isla.
