El ganado criollo de las razas guaymí y guabalá posee un alto potencial para la producción de leche y carne, además de mayor resistencia a las enfermedades.
Pastan en el país desde la época de la colonia, pero están en peligro de extinción porque muchos ganaderos menospreciaron su potencial y empezaron a criar razas especializadas, manifestó Axel Villalobos, director del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap).
En el Idiap se trabaja en un programa de recuperación y conservación de estas razas a través del mejoramiento genético y cruce de animales.
Las primeras reses guaymí del programa de conservación se rescataron de un pequeño núcleo de animales de la comarca Ngäbe Buglé.
El ganado guabalá, lo donó un productor de El Valle de Antón, en la provincia de Coclé.
El criollo guaymí es una raza “bos taurus” de tamaño pequeño, con alta precocidad y con mayor potencial para la producción de leche.
La raza guabalá, posee una serie de genes o variabilidad genética que no se encuentra en otras razas.
Es ideal para la producción de carne por su suavidad. Además, los animales de esta raza ganan mayor peso en comparación con el ganado cebú, manifestó Villalobos.
Otra de las ventajas de los animales criollos es que están listos para su primer parto en 27 meses, mientras que uno de la raza cebuina brahman demora 39 meses. Igualmente el peso de un macho criollo al año es de 250 kilogramos, mientras que un brahman pesa 200 kilogramos.
En la actualidad, el programa de conservación y reproducción cuenta con un hato de 200 reses de la raza guaymí y 25 guabalá, distribuidas en cuatro fincas ubicadas en El Coco, en Penonomé y Calabacito, en Río Hato, provincia de Coclé; El Ejido, en Los Santos y Arenas de Mariato, en Veraguas.
Con el hato del programa de conservación y reproducción se busca repoblar las fincas ganaderas de los productores a través de la inseminación artificial de embriones y con el cruce de animales.
De julio a octubre la población de la raza guaymí se ha duplicado en las fincas experimentales, comentó Villalobos.
“Es fundamental que se aumente la repoblación de estas razas criollas para que el país cuente con una base genética local que se adapte al trópico.
“Todos los países originan su genética en razas locales y Panamá aún no la tenía establecido”.
“Más que adquirir nuevas razas, lo que se busca es rescatar las que están adaptadas al clima de Panamá”, dijo el funcionario.
En el programa de conservación y reproducción se han invertido 100 mil dólares y en una segunda etapa se trabaja en el establecimiento de un banco de germoplasma.
Con el banco de germoplasma se podrá identificar las huellas genéticas de las razas criollas y definir qué genes ayudarían a incrementar la producción de leche y carne o cuál es más resistente a enfermedades.




