La Argentina de Mauricio Macri comienza a perder brillo. Los bonos internacionales del país se cuentan entre los de peor desempeño en los mercados emergentes en las últimas tres semanas, el peso sigue bajando a niveles récord y esa volatilidad cambiaria llevó a una de sus mayores empresas de energía a desistir de una venta de deuda.
Tal vez lo peor haya sido que el país fracasó en el intento de recuperar la categoría de mercado emergente el mes pasado, lo cual lo dejó en el nivel de “frontera” junto con países como Mauricio, Sri Lanka y Kazajistán.
No se suponía que las cosas ocurrieran de esa forma. Un favorito de los inversores en mercados emergentes desde que llegó al poder en diciembre de 2015 con la promesa de reanimar la economía, bajar la inflación y revertir regulaciones que trababan los negocios, a Macri ahora le cuesta cumplir esas promesas luego de un incremento de los precios de los activos.
Para colmo de males, hay una nueva amenaza: Cristina Fernández de Kirchner es candidata a una banca en el Senado, lo que hace surgir la posibilidad de que la expresidenta, en extremo impopular entre los inversores, haga un retorno político.
“Estamos en un punto en que el Gobierno tiene que lograr resultados concretos en relación con sus objetivos”, dijo Michael Roche, un estratega de renta fija en Nueva York de Seaport Global Holdings. “Sin duda sería desalentador si gran parte de los votantes aún quisieran volver al manejo férreo de la economía”, dijo.
