El presidente Mauricio Macri anunció que inició conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener una línea de crédito para afrontar la turbulencia financiera provocada por la fuerte depreciación del peso.
Macri dijo en un mensaje televisado que se comunicó con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, pero no precisó el monto del préstamo que ha solicitado.
“Hace minutos he hablado con Lagarde que nos ha confirmado que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo para fortalecer este programa de crecimiento”, sostuvo el mandatario.
Argentina, donde el dólar es la moneda de refugio de los ahorristas, ha concretado otros acuerdos de financiación con el Fondo a lo largo de su historia, marcada por fuertes crisis financieras y económicas.
Dichos convenios han sido impopulares y cuestionados por la oposición política. La opinión sobre el FMI tocó fondo durante la crisis económica y política de 2001, cuando se apuntó a la organización como responsable del colapso de los bancos, la fuerte devaluación de la moneda y el crecimiento de la pobreza a tasas mayores al 50% por la aplicación de sus políticas de ajuste.
En una declaración oficial emitida en Washington, Lagarde confirmó que “se han iniciado discusiones sobre cómo podemos trabajar juntos para fortalecer la economía argentina y llevaremos estas conversaciones a cabo en breve”.
Al anunciar su decisión Macri argumentó que su gobierno está aplicando una política de ajuste gradualista que pretende garantizar el crecimiento y la cual “depende mucho del financiamiento externo”.