El Banco Central de Argentina trabajará para reducir “un poquito” el crecimiento de la emisión de moneda en 2014 desde niveles cercanos a un 25% este año, dijo ayer su presidente, Juan Carlos Fábrega, en momentos en que una elevada inflación deteriora el poder de compra de la población.
Argentina tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo, que economistas privados sitúan en torno a un 25% anual y con perspectivas de aceleración.
“En el transcurso del año 2013 esta expansión (de la emisión monetaria) está en el orden del 25% y vamos a procurar como objetivo para el año 2014 que este guarismo esté un poquito por debajo, así que vamos a trabajar en ese sentido”, dijo Fábrega a la radio Del Plata.
El funcionario fue designado al frente de la autoridad monetaria argentina el mes pasado, cuando la presidenta Cristina Fernández renovó parte de su Gabinete en un contexto de deterioro de la economía y debilidad del Gobierno, que perdió las elecciones de medio término realizadas en octubre.
Argentina enfrenta problemas económicos, como la alta inflación, una caída de reservas internacionales, una brecha en torno a un 50% entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, control de cambios y una extendida desconfianza de inversores, temerosos con el rumbo intervencionista del Gobierno.