Argentina dispuso ayer un estricto control del mercado de cambios para preservar las alicaídas reservas internacionales, al día siguiente de las elecciones presidenciales que consagraron al opositor peronista de centroizquierda Alberto Fernández, en un país en recesión y bajo turbulencias financieras.
Macri eliminó el control cambiario
El Banco Central decidió profundizar los controles y reducir de 10 mil a 200 dólares mensuales el monto máximo que pueden comprar las personas para atesoramiento, anunció el presidente de la entidad, Guido Sandleris.
La medida se tomó tras una fuerte demanda de dólares registrada la semana pasada, antes de los comicios, y para “preservar las reservas durante este periodo de transición hasta tanto el nuevo gobierno defina su política económica y se disipe la incertidumbre”, explicó.
Los argentinos vuelven a tener un “cepo cambiario” que les impide hacerse de dólares, su refugio habitual para protegerse de la alta inflación y las sucesivas devaluaciones, cuando el país encara una transición de 44 días hasta la asunción de Fernández el 10 de diciembre.
