Reinaldo Quirós es uno de esos artesanos que ha vivido siempre de la industria del sombrero en el distrito de La Pintada, provincia de Coclé. Comenta que producir para luego colocar algunas piezas del típico sombrero panameño en vitrinas internacionales, no es nada fácil.
"Esto conlleva una serie de inconvenientes y limitantes que merman la actitud del productor de salir un poco más allá de Panamá", afirmó Quirós.
Se suma también la ardua labor de confección de las piezas. Quirós citó como ejemplo que solo el sombrero común de trabajo le toma a un humilde artesano entre 8 y 15 días para terminarlo, y ganarse unos seis dólares.
Además el productor por naturaleza no tiene la capacidad económica para montar un proceso de producción más eficiente y rápido.
El ministerio de Comercio e Industria de Panamá juega un papel importante en la movilidad del comercio de los pequeños artesanos.
Aunque la ayuda no es la mejor, sí existe una política para ayudar a los artesanos de sombreros, afirmó Vladimir Salazar, encargado del departamento de comercio exterior en las oficinas del MICI en Coclé.
El programa de la feria nacional de artesanía es una de esas misiones estatales, que le permiten al artesano mostrar el producto a cientos de turistas.
Salazar manifestó que la confección de sombreros es un sector bastante sensible y difícil de manejar porque los artesanos tienen su propia tradición.
A pesar de ello, el MICI ha tratado de impulsar el desarrollo de la confección de sombreros brindándole asesoría a los artesanos sobre la importancia de usar nuevas tecnologías en el proceso de producción; las ventajas de las ferias y exhibiciones en embajadas, hoteles, la elaboración de catálogos y documentación.
Pero, convencer a los artesanos de que la mejor estrategia es la promoción y la exhibición de sus productos ha sido una tarea complicada. Solamente un pequeño grupo de artesanos de la provincia de Coclé ha aceptado empezar a mercadear el sombrero panameño en áreas estratégicas, como lo son las inmediaciones del Hotel Decameron.
En este lugar, los artesanos comercializan directamente sus sombreros y ofrecen en distintas escalas de precios.
El sombrero de trabajo o capacho, que es el de mayor demanda en Panamá, puede costar entre tres y cinco dólares. El sombrero "pintao" o de uso diario de 7 a 11 vueltas tiene un precio entre 8 dólares y 35 dólares. Mientras que los sombreros finos o de alas oscilan entre 45 dólares y 180 dólares. Pero el sombrero de mayor costo está valorado entre los 170 dólares y 240 dólares.

