La confianza económica de la zona del euro prosiguió su caída en agosto, ya que varios riesgos, desde las tensiones comerciales hasta la política, pesan sobre el impulso.
El índice de confianza de las familias y las empresas que lleva la Comisión Europea bajó por octavo mes y toco su nivel más bajo en un año. Las preocupaciones por el desempleo deterioraron el estado de ánimo entre los consumidores, mientras que la confianza también se debilitó entre los proveedores de servicios y los fabricantes. El optimismo disminuyó en las cuatro economías más grandes de la región.
La economía de la eurozona se mantiene en una posición delicada mientras el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para reducir sus extraordinarios estímulos monetarios.
Si bien las autoridades han descrito el crecimiento del bloque monetario como sólido y de base amplia, este ha perdido ímpetu desde el comienzo del año, la inflación subyacente sigue apagada y la incertidumbre se mantiene acentuada por el aumento del proteccionismo.
La Comisión dijo que la marcada disminución de la confianza del consumidor se debió principalmente a un deterioro en la evaluación del desempleo en el futuro. En julio, el desempleo probablemente haya bajado al 8.2%, el menor nivel en casi 10 años.
