La voluntad de Venezuela de honrar sus deudas está bajo un nuevo escrutinio, aun cuando el nerviosismo y la incertidumbre en torno al pago de $2,100 millones esta semana en gran medida han disminuido.
Los bonos de la petrolera estatal con vencimiento mañana miércoles cayeron la semana pasada y se llegaron a cotizar en 94 centavos de dólar, reflejando la falta de confianza de que Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) tendría el dinero necesario.
Los títulos se dispararon hasta 97 centavos el viernes después de que Pdvsa emitió un comunicado diciendo que ya había comenzado el proceso de pago.
Si bien los analistas han cuestionado la capacidad de Venezuela de evitar el incumplimiento durante años, lo que es diferente hoy es la creciente preocupación de que una constante caída de las reservas extranjeras quebrará la disposición a pagar.
Se cree que la decreciente oferta de dinero en medio de la escasez crónica de bienes básicos implica que finalmente se producirá un incumplimiento, así que ¿por qué los políticos deben gastar cada centavo que les queda antes de sucumbir a lo inevitable?
Sería mejor detener los pagos ahora y renegociar las deudas, de acuerdo con esta línea de pensamiento. “Ahora estamos entrando en una fase más volátil, menos predecible”, dijo Alejandro Grisanti, exjefe de investigación de América Latina en Barclays Plc y director de la consultora Ecoanalítica, con sede en Caracas.
