El sacrificio de cerdo y ganado vacuno creció 8.9% y 0.1%, respectivamente, al cierre de 2018, frente al año anterior.
Entre enero y diciembre del año pasado se sacrificaron 323 mil 326 reses, 380 animales más que en 2017, según cifras de las Contraloría General de la República.
Este crecimiento en la oferta cárnica se debe a que la actividad ganadera tocó fondo y empezó a recuperarse de los efectos devastadores del fenómeno atmosféricos de El Niño en 2015, manifestó Euclides Díaz, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan). En Azuero, durante 2015 se reportó el sacrificio de 600 reses, aunque las autoridades agropecuarias estimaron que la cifra pudo ser superior.
El fenómeno de El Niño dejó muchas secuelas en la producción ganadera, entre ellas la escasez de alimentos, lo que incentivó el sacrificio de vacas en edad reproductiva. En la ganadería, a diferencia de la cría de cerdo y pollo, la alimentación de los animales se sustenta en el pasto, dijo Díaz.
El año pasado se enviaron al matadero para sacrificio 176,905 machos y 146,421 hembras. Esta tendencia ayuda a garantizar el pie de cría en las fincas ganaderas.
En cerdo se enviaron a matadero 594,941 animales , un incremento de 8.9% en comparación con 2017.
El auge se debe al incremento en la producción y a que otros productores están sacrificando sus animales para abandonar la actividad por las importaciones.
La producción porcina local tendrá que competir con 800 toneladas métricas de carne de cerdo pactadas para 2019 con la Organización Mundial del Comercio, y de 3 mil toneladas métricas correspondientes a la cuota del tratado comercial con Estados Unidos.
La libra de carne de cerdo pagada al productor oscila entre $1.25 y $1.40.
El 80% de la producción de cerdo en Panamá es de grandes productores y el 20% restante de medianos y pequeños porcicultores.
