Los últimos informes de las autoridades indican que la mancha de petróleo emanada del buque Sanchi, que se accidentó el domingo 7 de enero en las costas de China, cubría un área equivalente a 101 kilómetros cuadrados, duplicando así su tamaño inicial, de acuerdo con un reporte de la Administración Oceánica Estatal de China.
El buque, que colisionó con un granelero, transportaba 136 mil toneladas de petróleo condensado o alrededor de un millón de barriles. La embarcación se incendió completamente y su tripulación, formada por 32 personas -30 iraníes y dos bangladesíes- desapareció, informaron las autoridades.
El petrolero navegaba a 300 kilómetros de Shanghái e inmediatamente se produjo el incendio que permaneció durante una semana.
El petróleo procedía de Irán y tenía como destino Corea del Sur. Colisionó con el carguero CF Crystal, registrado en Hong Kong.
Tras el accidente, los ambientalistas y funcionarios advirtieron que temían que el crudo transportado ocasionara daños al ecosistema marino. Aquí se incluye la fauna marina, así como arrecifes marinos y la flora.

Las autoridades informaron que el lugar de la colisión se encuentra dentro del área terrestre de Zhoushan, considerado una de las zonas de pesca más diversas en China.
Uno de los principales inconvenientes era la alta volatilidad del crudo condensado.
Días después del siniestro, las autoridades recuperaron tres cuerpos.
La otra embarcación implicada, un carguero chino con bandera hongkonesa, transportaba 64 mil toneladas de semillas y no sufrió daños que pusieran en peligro su seguridad. Su tripulación, compuesta por 21 personas, todas de nacionalidad china, fueron socorridas. En las operaciones de búsqueda y rescate participaron China y Corea del Sur.