El índice subyacente de los precios al consumidor en Japón subió por primera vez en más de un año en enero por un repunte de los costos de la energía, lo que ofrece cierta esperanza en los esfuerzos del banco central por acelerar la inflación hasta su meta de 2%.
Aun así, el gasto de las familias disminuyó en enero, a pesar de que el mercado laboral se siguió fortaleciendo, lo que destaca la naturaleza frágil de la recuperación económica japonesa.
El índice subyacente de precios al consumidor, que incluye productos de hidrocarburos pero excluye los costos volátiles de los alimentos, subió 0.1% en enero en la comparación interanual, según datos del Gobierno. Este es el primer incremento desde diciembre de 2015. La lectura se compara con un pronóstico promedio del mercado de inflación nula y se produce después de un retroceso de 0.2% visto en diciembre.
Un índice separado que excluye el efecto de la energía y los precios de los alimentos frescos, pero incluye los costos de los alimentos procesados, arrojó un alza de 0.2% en enero en la comparación año a año, dijo el Gobierno.
La baja inflación en Japón, un fenómeno visto en buena parte de las últimas dos décadas, sigue siendo un enorme obstáculo para alcanzar una recuperación económica sostenible, una meta que no han conseguido cumplir las autoridades de política monetaria desde fines de la década de 1990.
En un dato por separado, un sondeo mostró que el sector de servicios de Japón se expandió en febrero a su menor ritmo en meses, aunque aún así creó empleos al paso más veloz en casi cuatro años. El índice de gerentes de compras elaborado por Markit/Nikkei en torno al sector de servicios nipón bajó a una cifra desestacionalizada de 51.3 en febrero, desde la marca de 51.9 en enero.
