La gigante aeroespacial Boeing anunció la semana pasada que planeaba un regreso del avión Max a principios del cuarto trimestre, lo que dio a los inversionistas la esperanza de que hubiera dejado atrás la crisis en la que se ha visto envuelto el avión mejor vendido de la compañía luego de dos accidentes mortales.
Sin embargo, en la llamada de ganancias de ayer miércoles, los ejecutivos plantearon un escenario alternativo: que el plazo se extienda y el malestar por los flujos de efectivo y el almacenamiento sea tal que Boeing en cambio decida detener temporalmente la producción del Max.
Boeing sostiene que calcula poder enviar todos los materiales de recertificación a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos en septiembre, con el objetivo de que se levante la prohibición de volar antes en octubre, pero debe prepararse para la posibilidad de una prohibición más prolongada.
Presuntamente, los reguladores consideran más realista un regreso en 2020.
