El Banco Central Europeo (BCE) ignorará las quejas de los gobiernos acerca de los crecientes costos de endeudamiento cuando finalmente ajuste la política monetaria y no ayudará a ningún país en particular, dijo el economista jefe de la entidad, Peter Praet, según publicó la revista alemana Spiegel.
Los países periféricos de la zona euro, compuesta por 19 naciones, temen que cuando el BCE finalice su programa de compra de bonos de $2.6 millones de millones, los rendimientos de deuda suban.
Los mayores costos de financiación podrían limitar el crecimiento y dañar desproporcionadamente a los Estados más endeudados, como Italia, España y Portugal. “Si los spreads de un determinado país suben, ese no es un problema de política monetaria”, dijo Praet en una entrevista publicada ayer por Spiegel.
“No daremos trato especial a países en particular ni vamos a estar ahí para asegurar a los gobiernos condiciones de financiación favorables”, agregó.
El BCE abandonó este mes su tendencia a favor de más recortes en las tasas de interés, en un pequeño paso hacia una normalización de la política monetaria de la zona euro.
En el otoño boreal la entidad decidirá si extiende o pone fin a su esquema de compra mensual de bonos.
“Cuando llegue el momento, miraremos la inflación y actuaremos de acuerdo con ella, más allá de que se quejen los gobiernos”, dijo Praet. “Les advertimos y ellos claramente lo entendieron”, añadió.
“Acabo de leer un comentario del ministro de Economía y Finanzas italiano, Pier Carlo Padoan. ‘Cuando las compras de bonos lleguen a su fin, tendremos que arreglarnos solos’, escribió. Y tiene razón”, precisó Praet.
El esquema de compra de activos del banco central regional tiene vigencia hasta fin de año, pero aunque se le ponga fin se hará mediante una reducción progresiva durante varios meses.
A pesar de que muchos analistas esperan otra extensión del programa, la escasez de deuda soberana disponible para ser adquirida podría limitar la capacidad del BCE de continuarlo.
