El personal del Banco Central Europeo (BCE) estudia una posible renovación de su objetivo de inflación, según funcionarios familiarizados con el tema, en una medida que podría animar a los responsables políticos a buscar estímulos monetarios por más tiempo.
El personal analiza de manera informal el enfoque de política de la institución, incluida la pregunta de si el objetivo actual del crecimiento de los precios al consumidor “por debajo, pero cerca a 2%” sigue siendo adecuado para la era posterior a la crisis.
Cambio de mando
El presidente Mario Draghi está a favor de un enfoque “simétrico”, lo que significa que la flexibilidad está por encima o por debajo de una meta específica de 2%, dijeron los funcionarios, pidiendo no ser identificados, ya que por ahora esta labor es confidencial y preliminar. Esto permitiría al BCE mantener la inflación elevada durante un tiempo, después de un período de debilidad para garantizar que el crecimiento de los precios se haya afianzado.
Los miembros del Consejo de Gobierno recibieron una presentación de Massimo Rostagno, director general de política monetaria del BCE, sobre la efectividad del objetivo actual, según uno de los funcionarios.
Rostagno demostró que un objetivo directo de 2% facilitaría el aumento de la inflación y las expectativas de precios, y reduciría la necesidad de presionar las tasas de interés por debajo de cero en el futuro.
Cambiar el objetivo en sí probablemente requeriría una revisión formal, dijeron los funcionarios. Un portavoz del BCE declinó hacer comentarios.
Los bonos y las acciones repuntaron tras el informe. Una reorganización del marco sería otro paso en la transformación del BCE en las últimas dos décadas, pasando de un banco central tradicional, basado en el Bundesbank, a uno que adopta estrategias innovadoras para un mundo en el que los modelos económicos estándar ya no parecen funcionar.
