El Banco Central Europeo (BCE) puede estar más “seguro” de cumplir su meta de inflación, pero todavía es demasiado pronto para llamarlo misión cumplida, de acuerdo con el miembro del comité ejecutivo, Yves Mersch.
“Un grado significativo de relajación monetaria sigue siendo necesario para que las presiones inflacionarias subyacentes aumenten gradualmente y apoyen la inflación general”, dijo Mersch en un evento en Singapur ayer.
“Las fuerzas de reflación están interviniendo. Las presiones de precios en las primeras etapas de la cadena de precios siguen siendo fuertes, pero todavía no se han transmitido a las etapas posteriores”, agregó.
Las observaciones del luxemburgués se hacen eco de la declaración introductoria del presidente del BCE, Mario Draghi, la semana pasada después de que el Consejo de Gobierno decidiese mantener las medidas de estímulo sin cambios.
Draghi dio pocas pistas sobre cuándo comenzarían los responsables de política monetaria a eliminar el programa de compra de bonos de $2.7 mil millones, argumentando que “todavía no estamos ahí”, ya que hay pocas presiones sobre los precios a la vista.
Mersch reiteró la preocupación particular del BCE de que el crecimiento de los salarios sigue siendo débil.
También subrayó que los gobiernos han sido demasiado lentos en implementar reformas estructurales, aunque sugirió que la derrota de los candidatos euroescépticos en las elecciones nacionales de este año ofrece margen para el optimismo.
