Antes de junio, la presidenta Michelle Bachelet presentará su agenda energética de Chile para los cuatro años de su gobierno, que termina el 11 de marzo de 2018.
Esperemos que, en esa agenda energética, la energía geotérmica adquiera el mayor protagonismo posible, ha dicho la mandataria, indicando se incluye todo tipo de fuentes que pueda desarrollarse a corto plazo, como las energías renovables no convencionales (ERNC).
Bachelet ha planteado en más de una ocasión que el polémico megaproyecto Hidro Aysén, al que se oponen las organizaciones ambientalistas, no resultaba viable y que ya ha sido retirado por la firma Endesa.
Desde su toma de posesión el pasado 11 de marzo, el gobierno de Bachelet ha estado revisando las medidas que permitan a Chile contar con una matriz energética más limpia, de menos costo, y ha reiterado su compromiso de anunciar su agenda en los primeros 50 días en La Moneda.
En su programa de gobierno, se plantea el fortalecimiento del rol de Estado en la planificación del desarrollo energético; el ordenamiento territorial, aprovechar las últimas tecnologías para las ERNC; la eficiencia energética e impulsar la competencia en el mercado eléctrico. Varios estudios han indicado que el déficit energético podría hipotecar hasta en un 1% el crecimiento potencial de Chile.
El Banco Central ha alertado que un alza de los costos energéticos provocaría un shock permanente de 10% en el precio de la energía eléctrica; generaría caídas del PIB de estado estacionario, de 0.3% a 0.4%; bajas en el consumo de 0.6% a 1.2%, y caídas en inversión de 1% a 2%.
Además de definir la agenda energética hasta 2018, la idea del gobierno es que su contenido se discuta de manera abierta con la ciudadanía y con las instituciones interesadas, proceso que está en marcha.
