El fabricante estadounidense de automóviles Ford anunció ayer resultados contradictorios en el segundo trimestre, marcados sin embargo por muy fuertes ganancias en Europa, y advirtió que tendrá dificultades para alcanzar sus objetivos financieros este año, por las incertidumbres sobre el crecimiento.
El beneficio neto se redujo 8.8% en un año, a $1.970 millones entre abril y junio, lo cual se tradujo en una ganancia neta por acción de 52 centavos de dólar, 10 centavos menos que los anticipados por los mercados.
El volumen de negocios creció 6% en un año, a $39.490 millones, por encima de los $36.310 millones estimados por los mercados, gracias fundamentalmente a las ventas de los SUV Explorer y Edge y de la camioneta F-150, su producto estrella, y a la recuperación de la marca de lujo Lincoln, cuyas ventas aumentaron 25% en relación con un año atrás.
En Europa, Ford confirmó su retorno, iniciado el año pasado, gracias a las fuertes ventas de los Ford Fiesta, el pequeño SUV Kuga, la camioneta Ranger y el furgón comercial Transit.
El beneficio operativo en el continente creció a $467 millones más que el triple del año pasado. Se trata del quinto trimestre de aumento consecutivo y el segundo mejor trimestre, aseguró Ford, que en 2015 ganó $259 millones en Europa tras años de pérdidas, y prevé ganar algo más en 2016 producto del comienzo de la comercialización del SUV Edge y de la nueva Ford Focus RS.
No obstante, estos planes podrían verse contrariados, advirtió la compañía. “La empresa percibe riesgos que dificultan el logro” de los objetivos que se trazó para este año, señaló el segundo fabricante automovilístico del mundo.
