Los integrantes del Banco de Japón (BOJ, por su sigla en inglés) prometieron que mantendrán un enorme respaldo monetario e intentaron disipar preocupaciones de que un desplome global de las acciones pueda afectar a una recuperación que cobra fuerza.
Sin embargo, se abstuvieron de advertir a los mercados que no aprecien mucho al yen luego de que inversores empezaron a comprar la divisa nipona, que es considerada un refugio durante tiempos de agitación en los mercados.
La moderación de Tokio sugiere que no quiere provocar tensiones con Washington por temas cambiarios y comerciales, lo que deja a Japón con poco espacio de maniobra en su preocupación de que un alza no bienvenida del yen pueda afectar a sus exportaciones.
El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, descartó la posibilidad de elevar las tasas de interés en el corto plazo y dijo al Parlamento que era “inapropiado” hacerlo con la inflación aún lejos de la meta de 2% del banco.
La inflación japonesa ni siquiera ha alcanzado un 1%. Como tal, es inapropiado cambiar la política monetaria en forma prematura solo para crear un espacio para políticas futuras, comentó Kuroda.
El primer ministro Shinzo Abe también manifestó esperanzas de que el BOJ mantenga su política monetaria actual ultra expansiva y dijo que confía plenamente en el manejo de la política monetaria por parte de Kuroda.