Los 300 bancos de Suiza han contratado a un ejército de auditores, abogados y empleados propios en momentos en que se apresuran a cumplir el plazo del 31 de diciembre para decidir si piden una amnistía por ayudar a clientes estadounidenses a evadir impuestos.
Los bancos de Suiza, el mayor centro financiero transfronterizo, con $2.2 millones de millones de activos, están estudiando minuciosamente las cuentas antes de sumarse a un programa de divulgación que es el ataque más amplio en una lucha de cinco años de Estados Unidos contra la evasión fiscal en el extranjero.
“Los esfuerzos están llegando a los datos correctos y atravesando sistemas complejos para poner todos los hechos sobre la mesa”, dijo David Fidan, socio del estudio de servicios forenses de Deloitte LLP en Suiza.
“Eso es muy caro y requiere la participación de abogados, contadores forenses y empleados de bancos. Se pueden necesitar 20, 30 ó 40 personas durante cuatro o cinco meses en el caso de los bancos grandes”.
Los bancos con “razones para creer” que violaron las leyes tributarias pueden pedir al Departamento de Justicia que renuncie al procesamiento.
A cambio, los bancos deben revelar de qué manera ayudaron a los estadounidenses a ocultar activos, entregar datos sobre cuentas no declaradas y pagar multas.
Los que no presenten esta solicitud podrían ser sometidos a investigaciones penales como las que se realizaron contra 14 bancos entre los que se cuentan Credit Suisse Group AG y HSBC Holdings Plc.
El Gobierno suizo alienta a los bancos a sumarse al programa, anunciado el 29 de agosto. Sin embargo la Asociación de Banqueros Suizos critica el costo y las irritantes preguntas del programa, como la de quién reúne los requisitos como cliente estadounidense y qué activos se consideran no gravados. Las respuestas podrían determinar cuánto pagará de multa un banco.
Por lo menos 32 han anunciado que se sumarán a alguna forma del programa, incluidos 19 bancos cantonales, o instituciones de préstamo regionales que en general son propiedad de los gobiernos regionales.
Algunos de ellos son Edmond Rothschild Group, administradora de patrimonio con sede en Ginebra propiedad del barón Benjamin de Rothschild; EFG International AG, controlado por el multimillonario griego Spiro Latsis y su familia; y Valiant Holding AG de Berna.
