Los inversores en Venezuela están perdiendo su determinación. Durante casi 20 años, Wall Street aceptó la volátil situación económica y política a cambio de grandes rendimientos y de la seguridad de que el gobierno siempre honraría sus deudas. La teoría rindió frutos y generó mejores retornos entre los emergentes.
Esa convicción finalmente comienza a ceder en momentos en que las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios clave del gobierno, y el fortalecimiento del poder del presidente Nicolás Maduro amenazan con interrumpir los flujos financieros y hacer que el gobierno socialista no cumpla.
Varios factores influyen en este momento en la vulnerabilidad de los papeles venezolanos.