El producto interno bruto (PIB) de Bolivia creció un 4.3% el año pasado, una cifra que estuvo por debajo de las expectativas oficiales y que además representa la expansión más débil desde 2010, informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El gobierno del país andino apuntaba a terminar 2016 con un ritmo de crecimiento de 5.3%, pero la actividad del petróleo y gas —que entrega a Bolivia sus mayores ingresos fiscales— registró una incidencia negativa, mientras que la producción minera permaneció estancada. Según el INE, los sectores que más contribuyeron en el crecimiento económico de 2016 fueron las manufacturas, los servicios financieros y de seguros, la construcción, los bienes raíces y el transporte.
En 2015, el rango de crecimiento del PIB se situó entre un 4.9% y un 6.8%.