Los bonos apenas se negocian, y sus compradores tienden a ser altamente especializados, pero la deuda a 10 años de Grecia es más importante de lo que sugiere la magnitud del mercado.
El diferencial entre los rendimientos griegos y alemanes a 10 años hace las veces de representación del apetito de riesgo en los mercados de crédito, demostrando que una caída en los precios de los bonos del país puede derramarse a otros mercados como el de deuda corporativa.
Dicho diferencial, y la curva de crédito europea --un indicador de la diferencia de rendimientos entre los títulos de alta rentabilidad y con grado de inversión-- tienen una correlación de 0.76 desde enero de 2016, según datos recopilados por Bloomberg.
Grecia vuelve a estar en la mira de los inversores en 2017 en la medida que sus negociaciones con los acreedores para garantizar la liberación de más fondos de rescate alcanzaron otro punto muerto, lo cual hizo subir más sus rendimientos.
Estos estallidos en el país donde comenzó la crisis de la deuda de la eurozona adquieren una mayor importancia en vista de que tienen el potencial de derramarse a otros mercados europeos, pese a que la calificación crediticia de los bonos y la predilección por los movimientos repentinos los convierten en zonas vedadas para muchos inversores.
Datos del Banco de Grecia muestran que el volumen de negocios en el mercado electrónico secundario de valores, HDAT por su sigla en inglés, totalizó 27 millones de dólares el mes pasado hasta el 27 de enero.
