Después de años de disputas, Brasil y Estados Unidos (EU) están trabajando juntos para promover el uso del etanol, una colaboración que podría revolucionar los mercados globales y hasta la composición del biocombustible.
El mayor avance ocurrió en enero, cuando Washington dejó que expiraran los subsidios aplicados desde hace tres décadas a los productores estadounidenses de etanol y eliminó elevados aranceles sobre los biocombustibles extranjeros.
El arancel había tensado durante años las relaciones entre los dos mayores productores de etanol del planeta. Ejecutivos de la industria y funcionarios de los gobiernos de ambos países dijeron que desde entonces han visto avances tangibles para aumentar significativamente la producción y el consumo de etanol alrededor del mundo. Las iniciativas incluyen cabildear a otros gobiernos de forma coordinada para crear nuevos mercados para el etanol en África y América Latina (AL).