La inflación en Brasil cerró el año 2016 dentro del rango meta oficial, mostraron ayer datos del Gobierno, lo que refuerza los pedidos para que el Banco Central lleve adelante un ciclo agresivo de recorte de las tasas de interés, en momentos en que la mayor economía de Sudamérica sigue en recesión.
Los precios al consumidor subieron un 6.29% el año pasado, desacelerándose desde un avance del 10.67% en 2015 y ubicándose por debajo del tope de 6.5% del rango fijado por el Gobierno.
El referencial índice nacional de precios al consumidor amplio (IPCA) avanzó un 0.30% en diciembre frente a noviembre, poco menos de lo proyectado por analistas, según informó el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Fue el cuarto mes consecutivo en que los precios subieron a un ritmo menor al previsto por economistas en sondeos de Reuters, y la menor tasa de inflación desde 2008.
Durante la mayor parte de 2016 se proyectó que el Banco Central no lograría cumplir su meta inflacionaria por segundo año consecutivo.
La sorpresivamente rápida desaceleración de los precios permitió que desde octubre la entidad empezara a recortar las tasas de interés, que estaban en 14.25%, para intentar evitar un tercer año de recesión de la economía.
Según un sondeo semanal del Banco Central de Brasil a economistas, la inflación terminaría 2017 en 4.8%.
Pero podría desacelerarse incluso al 4% para agosto, debajo del punto medio de 4.5% de la meta, dijo Leonardo França Costa, economista de MCM en Sao Paulo.
