Brasil redujo en 2017 sus emisiones de gases de efecto invernadero producto de la deforestación a niveles inferiores a los objetivos acordados internacionalmente para 2020, dijo el Ministerio de Medio Ambiente del país.
Brasil redujo sus emisiones por la deforestación de la selva amazónica en 610 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), en comparación con su objetivo para 2020 de 564 millones de toneladas.
En la ecorregión de sabana tropical de Cerrado, las emisiones disminuyeron en 170 millones de toneladas de CO2, frente a una meta de 104 millones de toneladas.
La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, y el Cerrado, la sabana más grande de Sudamérica, absorben grandes cantidades de dióxido de carbono y su preservación se considera vital para la lucha contra el cambio climático.
La destrucción de la selva libera grandes cantidades de CO2, una de las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
La deforestación a gran escala en la Amazonía ha convertido a Brasil en uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo, debido a los incendios y la expansión de la agricultura y la ganadería.
Los objetivos de emisiones para 2020 fueron fijados en el Acuerdo de Copenhague de 2009 para combatir el cambio climático. Bajo el posterior Acuerdo de París de 2015, Brasil estableció objetivos de nuevos recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2025 y 2030.
“El mensaje político es que podemos y debemos permanecer en el Acuerdo de París [porque] es posible, dijo Thiago Mendes, secretario para la lucha contra el cambio climático del Ministerio de Medio Ambiente.
