Brasil cerró mayo con un superávit de cuenta corriente de $2 mil 884 millones, su tercer resultado mensual consecutivo en verde, nuevamente sustentado en excedentes comerciales récord, informó ayer el Banco Central de Brasil (BCB).
Ese resultado más que duplica al de mayo de 2016 (superávit de mil 186 millones de dólares) y también representa casi el doble de las estimaciones realizadas por el propio BCB (mil 500 millones de dólares).
En los primeros cinco meses del año, la cuenta mantiene un déficit de $616 millones, aunque muy inferior en comparación con el mismo periodo de 2016 ($5 mil 998 millones menos).
En 12 meses, el déficit acumulado llega a $18 mil 100 millones, equivalente al 0.96% del producto interno bruto (PIB), por debajo del 1.06% que registraba en abril, cuando la cuenta corriente tuvo un superávit de mil 153 millones de dólares.
La proyección para 2017 es de un déficit de $24 mil millones (1.19% del PIB), indicó Fernando Rocha, adjunto del departamento Económico del BCB.
Una vez más, el buen desempaño del intercambio comercial empujó al indicador.
En mayo, el superávit comercial fue de $7 mil 419 millones y ya suma $27 mil 973 millones en lo que va del año (frente a $18 mil 617 millones en el mismo periodo de 2016).
Brasil recibió en mayo $2 mil 926 millones de Inversiones Extranjeras Directas (IED), frente a $6 mil 148 millones en el mismo mes del año pasado.
De enero a mayo, las IED suman $32 mil 456 millones, unos $2 mil 500 millones más que en el mismo periodo de 2016. Para 2017, el BCB mantuvo su proyección de un ingreso de $75 mil millones.
Las reservas internacionales del país sumaban en mayo $377 mil 700 millones, mil 400 millones de dólares más que en abril.
Las perspectivas económicas de Brasil se hallan bajo atenta observación debido a la grave crisis política que vive el país, que condujo el lunes a la Fiscalía general a formular acusaciones de corrupción contra el presidente Michel Temer.
La crisis se desató cuando la economía había comenzado a dar señales incipientes de dejar atrás la peor recesión de su historia.
Temer impulsa un programa de medidas de austeridad para volver a equilibrar las cuentas públicas y recuperar la confianza de los inversores.
