El presidente brasileño, Michel Temer, dijo ayer que un proyecto de reforma al costoso sistema de pensiones podría no ser aprobado en el Congreso este año como estaba planeado, en la primera vez que señala que este retraso podría ocurrir.
En una entrevista con el sitio web Poder360, Temer dijo que el Gobierno tenía que consultar nuevamente con legisladores de la coalición oficialista, muchos de los cuales ya han dicho que dudan de que la reforma pase este año. La reestructuración a las pensiones es crucial para los intentos de Temer de cubrir el déficit fiscal y reducir el inflado sistema de retiros. Pero la idea de aumentar la edad de jubilación ha hecho que este proyecto sea impopular entre los brasileños. Temer señala que acusaciones de corrupción provocaron las demoras, ya que paralizaron la agenda legislativa por seis meses.
El Gobierno considera una versión más diluida del proyecto de ley, dijo Temer. Se presentaría un plan que al menos establezca una edad mínima de jubilación de 65 años para los hombres, por encima del margen actual de 55 años.
