La subasta de 12 aeropuertos brasileños tuvo un resultado que cumplió con creces las expectativas del gobierno de Jair Bolsonaro, que se propone desprenderse a través de privatizaciones y concesiones de decenas de firmas estatales para sanear las cuentas y reducir la deuda pública.
Las ofertas por las 12 terminales totalizaron 620 millones de dólares, más de 10 veces la suma mínima exigida en este primer gran test del ánimo de los inversores desde la llegada al poder en enero del exmilitar.
Bolsonaro definió la operación como una “gran victoria” que “demuestra la confianza que Brasil empieza a recuperar en todo el mundo después de un largo periodo de destrucción ”.
Los vencedores de la adjudicación fueron el grupo español Aena -que se quedó con un lote de seis aeropuertos, el más atractivo, en la región nordeste-, el suizo Zurich (dos aeropuertos en el sudeste) y el consorcio brasileño Aeroeste (cuatro aeropuertos, en el centro-oeste).
Las concesiones tienen plazos de 30 años, durante los cuales los administradores deberán invertir un total de 975 millones de dólares. Los aeropuertos subastados representan el 9.5% del mercado doméstico.
Esta ronda, que se realizó en la Bolsa de Sao Paulo, con participación de nueve grupos, inauguró un modelo de venta por lotes que reúnen terminales de interés diverso. El gobierno prevé dos nuevas rondas de este tipo entre 2020 y 2022, que incluirán 42 aeropuertos y deberían aportar inversiones por 2 mil 280 millones de dólares a lo largo de 30 años.
El ministro de Infraestructuras, Tarcísio Freitas, destacó que el modelo demostró su pertinencia y anunció que el próximo lunes se publicarán los documentos de estudios para la próxima, con terminales en el sur, el norte y el centro de Brasil.
