Brasil salió en el primer trimestre de la peor recesión de su historia, pero un nuevo escándalo político podría llevar a la atribulada economía nuevamente al desastre.
El producto interno bruto (PIB) se expandió un 1% en los primeros tres meses de 2017 en comparación con el trimestre anterior, impulsado por un sólido desempeño del sector agrícola y en línea con las expectativas del mercado. Frente al mismo período de un año antes, la economía se contrajo un 0.4%, informó el instituto nacional de estadísticas en un comunicado.
El Gobierno insiste en que el trimestre marca el inicio de una recuperación económica sostenida, respaldada por sus esfuerzos por aprobar medidas encaminadas a restablecer sus finanzas.
Pero un nuevo escándalo de corrupción que involucra al presidente Michel Temer ha puesto en peligro su agenda de reformas, así como las perspectivas económicas del país.
Las agencias calificadoras han advertido que podrían rebajar la deuda de Brasil, y bancos desde Goldman Sachs a Itaú Unibanco han alertado sobre una posible recesión de doble caída.
“Lo que ya sucedió es suficiente para descarrilar las proyecciones que tenía”, dijo Monica de Bolle, profesora emérita del Instituto Peterson de Economía Internacional, antes de la publicación de los datos. “En el mejor de los casos nos estamos estancando en 2017, en el peor de los casos estamos todavía en recesión”.
El desempeño económico de Brasil en el primer trimestre fue liderado por la actividad agrícola, que creció un 13.4%, el resultado más sólido en más de 20 años.
La producción industrial subió un 0.9%. Desde el punto de vista de la demanda, solo las importaciones y las exportaciones crecieron en el trimestre, mientras que la inversión cayó un 1.6%.
Eso arrastró aún más la tasa de inversión de Brasil a 15.6% del PIB.
Los mercados financieros brasileños cayeron cuando Temer fue acusado de corrupción y las perspectivas para la aprobación de su reforma de pensiones han disminuido. La incertidumbre política también impidió al banco central bajar los costos de financiamiento de manera más agresiva.
El miércoles, el banco central mantuvo el ritmo de la relajación monetaria y sugirió que puede ser más conservador al recortar las tasas en su próxima reunión.
Aunque Temer ha dicho que no cometió ninguna irregularidad y se negó a dimitir, ha expresado su preocupación por el futuro de la economía.
“Todo el inmenso esfuerzo para sacar al país de su mayor recesión podría llegar a ser inútil”, dijo en un discurso televisado el 19 de mayo.
