Brasil salió de la peor recesión de su historia gracias al impulso del sector servicios y al consumo de las familias en el segundo trimestre, según datos oficiales que fortalecen al impopular presidente Michel Temer y a su cuestionado programa de ajustes.
El producto interno bruto de la mayor economía latinoamericana creció 0.2% en el período abril-junio respecto al trimestre anterior, cuando había registrado su primera expansión (+1%) después de ocho trimestres de recesión, indicó el instituto de estadísticas IBGE.
Aunque modesto, ese segundo resultado positivo consecutivo marca el fin oficial de una recesión que durante más de dos años destruyó millones de empleos y ahogó las finanzas públicas. En 2015, el PIB brasileño se contrajo 3.8% y en 2016 la caída fue de 3.6%.
En comparación con el mismo período de 2016, el crecimiento del segundo trimestre fue de 0.3%, un resultado que rompe por su lado una racha de 12 ejercicios negativos.
El crecimiento del primer trimestre se sustentaba casi exclusivamente en una impresionante expansión (de más de 13%) del sector agropecuario y en las exportaciones, alentadas por el aumento del precio de las commodities. El fin de la supercosecha, la crisis política que estalló en mayo con denuncias de corrupción contra Temer, y las dificultades del país para reducir sus déficits sembraron dudas sobre la posibilidad de una segunda expansión consecutiva.
En abril-junio, el principal motor de la economía fue el sector de los servicios.
