La Unión Europea parece dispuesta a iniciar un sorprendente acercamiento comercial con China en respuesta a la tentación proteccionista de Estados Unidos, aunque, pese a los gestos, las diferencias entre Bruselas y Pekín siguen latentes.
“Si el auge de un proteccionismo venido de fuera constituye una amenaza para la economía china, estamos dispuestos a comprometernos y combatirlo juntos”, declaró la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström.
Desde la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el ejecutivo comunitario denuncia la amenaza que representan las barreras y el proteccionismo, es decir, el comercio utilizado como arma, en palabras de Malmström en un discurso reciente consagrado a China. En respuesta a este proteccionismo, la UE debe reforzar sus relaciones con otros socios y China, su segundo socio comercial tras Estados Unidos, según la responsable europea.
Este posicionamiento de la UE sorprende, máxime cuando la Comisión Europea no ha cesado de imponer medidas antidumping contra el primer exportador mundial, del que critica la omnipresencia del Estado en la economía.
Igual de sorprendente fue, no obstante, otro discurso reciente, concretamente el del presidente chino Xi Jinping a mediados de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, donde defendió un libre comercio de bienes y capitales imposible de detener, así como una globalización irreversible.
