En la clasificación de los peores y mejores lugares del mundo para hacer negocios que cada año lleva a cabo el Banco Mundial, Panamá registra un resultado agridulce. Según el Doing Business 2018, el país ocupa el peldaño 79 entre 190 países analizados a escala mundial, aunque es la tercera economía en Centroamérica.
Entre los principales factores que interfieren en el atractivo local se encuentran el pago de impuestos e incumplimiento de contratos. Pero también hay otras circunstancias que han hecho que el país pierda importantes oportunidades para hacer negocios, asegura Aida Michelle de Maduro, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
Atribuye problemas relacionados con la contratación de servicios públicos, agua, instalaciones eléctricas, permiso de operación y registro de producto como algunos de los factores que interfieren en el inicio de operaciones de diversas empresas.
“Crear una empresa en Panamá es bastante sencillo, sin embargo, ponerla a operar es lo complicado, sobre todo cuando la actividad está ligada al sector industrial, ya que existen series de permisos que demoran mucho tiempo para su aprobación”, explica.
Detalla el caso de una empresa de esmalte de uñas que desistió de abrir sus operaciones en Panamá porque la instancia encargada del tema de seguridad demoró mucho tiempo en el proceso.
“Estas nuevas empresas, al ver que otros países les ofrecen mejores facilidades que Panamá, no lo piensan y se van, simplemente porque no pudieron operar”, advierte De Maduro.
El presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Héctor Cotes, agregó que una de las trabas para hacer negocios es el proceso de apertura de cuentas bancarias.
Explica que en los últimos años se han incrementado los requisitos de los bancos para abrir una cuenta. “Son trabas que pueden afectar especialmente la operatividad de las micro, pequeñas y medianas empresas”, dijo.
Para la presidenta del Conep, mientras que persista la burocracia en las instituciones del Estado y existan los baches entre la conectividad de las plataformas tecnológicas, el país no avanzará como destino para hacer negocios.
“El gran problema de nuestras instituciones es que las bases de datos no están enlazadas. Todo el tiempo hay que suministrar la misma información”.
Esta condición no solo afecta la generación de empleo, también perjudica el desarrollo de nuevas tecnologías y la creación de manufactura en el país.
