Ciudad de México se une a otras grandes urbes de todo el mundo y ha dado un primer paso hacia un sistema de transporte público sin efectivo. O por lo menos eso espera Mastercard.
En noviembre de este año, la compañía financiera introducirá una tarjeta de débito sin contacto habilitada para el metro de la ciudad de México, el sistema de transporte colectivo, lo que permitirá a los usuarios deducir en el momento de contacto en el torniquete el valor de sus pasajes directamente desde sus cuentas bancarias.
Es un esfuerzo de Mastercard por capturar millones de transacciones diarias en efectivo, al tiempo que ayuda al Gobierno a promover una mayor participación en el sistema financiero.
Sin embargo, hay algunos problemas. Un gran contingente de residentes de la ciudad de México no tiene cuentas bancarias. Y cualquier expansión de la iniciativa más allá del metro se verá afectada por el hecho de que un gran número de negocios solo acepta dinero en efectivo.
Un pasaje normal en el altamente subsidiado metro, el quinto más grande del mundo, cuesta 5 pesos ($0.25), lo que lo hace el más barato.
Los usuarios pueden elegir entre comprar un boleto de papel o una tarjeta recargable que puede contener hasta 120 pesos, pero ambas opciones solo pueden ser compradas en efectivo en una caseta atendida por personal.
Mastercard dice que actualizará el software existente en los torniquetes del metro para que los lectores de tarjetas puedan diferenciar entre las tarjetas recargables y las tarjetas de débito.
La empresa apunta a los ingresos que vendrían con un cambio cultural de un menor uso del efectivo. La compañía de tarjetas lanzó una sociedad similar en Colombia con el servicio de transporte integrado de Bogotá, el TransMilenio.
