Argentina eliminó el último de los grandes obstáculos que impedían el ingreso de capitales, coronando un esfuerzo de un año por parte del presidente Mauricio Macri para revitalizar la inversión extranjera en la nación sudamericana.
El cambio, de implementación inmediata, anula una norma que establecía que los fondos del exterior traídos por inversores permaneciesen en Argentina por al menos 120 días. Levanta una restricción al flujo de capitales que no existe en la mayoría de las economías más importantes. Macri intentó durante el año pasado hacer arrancar a una economía en recesión para que el país fuese más atractivo para los inversionistas extranjeros.
En sus primeros seis meses de mandato, permitió la flotación libre de la moneda y alcanzó un acuerdo para poner fin a una batalla de 10 años con acreedores que quedaron fuera del canje de la deuda tras el default de 2001.
Las restricciones datan de 2005 cuando el país estipuló que toda inversión directa permaneciese en el país por un año como mínimo. Macri redujo el plazo a 120 días en el primer mes desde que asumió el cargo en diciembre de 2015, pero esperó hasta el jueves para eliminar lo que se consideraba un obstáculo para la inversión extranjera.