El conglomerado brasileño Andrade Gutiérrez busca vender sus participaciones en la eléctrica Cemig y en la hidroeléctrica Santo Antonio, entre otros, para reducir su deuda y expandirse al exterior tras un escándalo de corrupción, dijo su presidente ejecutivo.
El presidente ejecutivo Ricardo Sena dijo a Folha de S. Paulo que el grupo está negociando adquisiciones en los sectores de construcción de Estados Unidos y Reino Unido, en momentos en que se aleja de las obras públicas en Brasil que lo involucraron en la mayor investigación sobre corrupción en la historia del país.
Andrade Gutiérrez fue uno de los grandes grupos de ingeniería que accedieron a acuerdos de indulgencia con la agencia antimonopolios Cade en noviembre, pero Sena dijo que los avances han sido lentos con las autoridades federales de auditoría que tienen poder sobre los contratos públicos.
Sin suficientes contratos en el sector privado para compensar la pérdida de negocios con el Gobierno, Andrade Gutiérrez evalúa vender casi la totalidad de sus propiedades en Brasil, salvo su división de construcción y una participación en el operador de autopistas de peaje CCR SA, dijo Sena a Folha.
Eso incluye participaciones en la empresa eléctrica controlada por el Estado Cía. Energética de Minas Gerais, o Cemig, el operador de centros de llamadas Contax Participações SA y el estadio Beira Río, hogar del club de fútbol Internacional, sostuvo Sena. Las ventas de activos podrían reducir la deuda del grupo a 515 millones de dólares.