Cuando el presidente Martín Torrijos fue orador de fondo en un almuerzo en Washington la semana pasada, solo cinco de las 130 personas que asistieron al evento eran representantes de las empresas de cabildeo que el Gobierno panameño tiene bajo contrato para promover el Tratado de Promoción Comercial (TPC). Que no hayan hecho mayor acto de presencia es curioso, porque el gobierno de Torrijos les está pagando mucho dinero. En los dos años que tiene el TPC de estar estancado, los cabilderos han seguido cobrando a tasa de un millón de dólares al año (80 mil dólares al mes).
Uno de los patrocinadores del almuerzo fue el bufete Arnold & Porter, que tiene muchos años de estarle rindiendo asesoría legal al Gobierno panameño y que hasta 2005 también le hacía cabildeo al gobierno de Torrijos (sobre limpieza de las bases), cobrando alrededor de un millón de dólares al año. El presidente de Arnold & Porter, Thomas Milch, hizo una introducción efusiva de Torrijos como orador en el evento, describiéndolo como mandatario visionario y reformista.
En lugar prominente entre los concurrentes estaba Raúl Romero, el ingeniero panameño que es íntimo amigo del presidente George W. Bush y quien seguramente ayudó a gestionar la cita que Torrijos tuvo con Bush al día siguiente.
A Romero se le paga 26 mil dólares mensuales, pero los informes que él entrega rutinariamente al Departamento de Justicia (como requiere la ley estadounidense) no indican que él haga mucho más que un par de llamadas al mes.
La empresa Daniel J. Edelman tiene años de estar bajo contrato con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), a la tasa de 70 mil dólares mensuales, pero en el almuerzo había un joven empleado de la empresa que aseguró que ellos también le trabajan a la Embajada de Panamá.
Otro empleado de Edelman afirmó lo mismo hace dos semanas. Lo curioso es que en el Departamento de Justicia no hay copia del contrato con la embajada que los cabilderos están obligados, por ley, a registrar. No queda claro, entonces, si Edelman también ha sido contratado por la embajada (¿a qué precio?) o si Edelman le está brindando servicios a la embajada, que son subsidiados por la ACP.
En todo caso, los documentos en el Departamento de Justicia sí muestran que Edelman trabaja diariamente en colocar material favorable en la ACP en los medios internacionales y que también le redacta cartas y discursos al administrador, Alberto Alemán.
Otro cabildero que sigue cobrando es The Washington Group, de afiliación republicana, que antes cobraba $26 mil al mes; pero lo redujo en enero a $22 mil. Dos cabilderos de la empresa asistieron al almuerzo. Los documentos en el Departamento de Justicia indican que la empresa trabaja persistentemente en organizar reuniones entre funcionarios panameños y miembros del Congreso, y que envió casi 600 invitaciones para una recepción en la embajada.
El bufete Akin, Gump, Strauss, Hauer & Feld cobró 85 mil dólares por los primeros seis meses de 2008, e hizo un promedio de tres acciones al mes – usualmente fue levantar el teléfono o enviar un correo electrónico, aunque también gestionó algunas reuniones de alto nivel. En febrero, por ejemplo, hubo una reunión entre el vicepresidente Samuel Lewis Navarro y el congresista Charles Rangel, hombre clave para la ratificación del TPC.
Igualmente, Parven Pomper Strategies, una empresa de cabilderos demócratas, tomó 16 acciones por el TPC (llamadas de teléfono o reuniones) en los primeros siete meses del año, para lo cual cobró 105 mil dólares. Se murmura en Washington que uno de los socios de esta empresa de cabildeo podría quedar de representante comercial, si Barack Obama gana la presidencia.

