La confianza del consumidor en Estados Unidos retrocedió en enero desde un máximo en 15 años, probablemente a medida que se disipaba algo de la euforia electoral, pero los hogares conservaron el optimismo sobre el mercado laboral, sugiriendo que la economía seguirá creciendo este año.
Otros datos conocidos ayer mostraron una aceleración en los precios de las casas en noviembre, lo que debería aumentar aún más la riqueza en los hogares y respaldar el gasto del consumidor, incluso aunque el crecimiento de los salarios siga siendo moderado.
La confianza del consumidor había subido tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos en noviembre. El repunte se produjo junto a un alza en Wall Street, cuando consumidores e inversores se focalizaron en las promesas de rebajar impuestos y reducir regulaciones, dos propuestas consideradas pro mercado y favorables al crecimiento económico.
“La conclusión es que el sector consumidor sigue (...) encaminado hacia un mayor crecimiento del gasto en los próximos meses, aportando un apoyo clave al conjunto de la economía”, dijo Jim Baird, de Plante Moran Financial Advisors en Kalamazoo, Michigan.