Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras), que administra el Estado, aumenta las importaciones deficitarias de gasolina al ritmo más rápido de la historia, con lo que mantiene bajos los precios de los combustibles alternativos y obstaculiza las inversiones en etanol.
Petrobras, como se conoce a la compañía petrolera, importará 25 mil 500 millones de litros (6 mil 740 millones de galones) para 2020, o alrededor de la mitad de la gasolina del país, estima Adriano Pires, que está al frente del Centro para la Infraestructura de Brasil.
Se trata de un aumento de casi siete veces respecto de los 3 mil 680 millones de litros que la compañía importó el año pasado, cuando su unidad de refinado perdió $17 mil 500 millones con la compra de combustible y su reventa por debajo del costo.
La política de la presidenta Dilma Rousseff de combatir la inflación mediante la fijación de límites al costo del expendio de gasolina también limita el precio del etanol basado en azúcar, lo que desalienta la inversión en nueva producción y exacerba el problema.
Las inversiones en nueva producción de etanol cayeron a $256 millones el año pasado, mientras que alcanzaron el nivel más alto –$6 mil 400 millones- en 2008, según datos de Bloomberg New Energy Finance.
“El sector de etanol quedó paralizado, y la flota de autos crece año a año”, dijo vía telefónica José Roberto Della Coletta, director de Della Coletta Bioenergia, propietaria de una planta de azúcar y etanol en el estado de Sao Paulo. “Las plantas proporcionarán el combustible que puedan, pero el resto tendrá que proceder de gasolina que deberá importarse”.
