El ataque de la enfermedad conocida como “flecha seca” generó la pérdida de un 35% en las plantaciones de palma aceitera que se producen en Barú, provincia de Chiriquí.
Esta enfermedad, que pudre el cogollo de la palma y no permite que se produzcan los coquitos de donde se extrae el aceite vegetal crudo, retrasaría el nuevo florecimiento del fruto que se ha vuelto insigne en esta zona del país.
Moisés Andreus, palmicultor independiente de Barú, reconoce que la producción ha mermado porque todas las plantas afectadas por la flecha seca dejaron de producir, situación que será crítica de forma prolongada, ya que la regeneración de este fruto tardará cerca de dos años.
Ante esta situación, los agricultores pidieron al titular del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Jorge Arango, impulsar incentivos que ayuden a los productores a enfrentar esta plaga y la caída del precio del producto en el mercado. Sin embargo, aún no se ha obtenido respuesta positiva, señala el productor.
La urgencia de los productores se debe a que la época de lluvia está por comenzar y las tierras tienen que estar preparadas para la temporada.
caída de los precios
El costo de la tonelada métrica de corozo pasó de 490 dólares en 2015 a un mínimo de 109.60 dólares. Este comportamiento es insostenible para los productores.
“Si el Gobierno no nos da una solución rápida, vendrá un desbalance con la mano de obra y nos veremos obligados a hablar con los bancos para que nos extiendan los créditos y se tenga que pagar solo intereses hasta que se recupere el precio y la producción”, afirma.
“Ojalá que esto no suceda, porque no podrían aguantar una pérdida mayor, pero si no hay una ayuda correspondiente, la baja producción va a llegar”, agrega Andreus.
El corozo pasa por cinco procesos de producción para la obtención del aceite vegetal crudo, el cual es empleado para cosméticos, jabones y aceite para el consumo.
En Barú, se cultivan 23 mil hectáreas de palma aceitera, siembra que los productores están tratando de recuperar, ya que esto representa el principal sustento de esta región agrícola del país.
Esta crisis, que ha afectado a la producción y los precios del aceite vegetal crudo, inquieta a los más de 175 productores independientes y a 4 cooperativas que se dedican a este cultivo en la región baruense.
inyección económica
Cultivar una hectárea de palma aceitera en Barú tiene un costo de 3 mil dólares, cifra que los agricultores no tienen por el bajo rendimiento de las plantaciones, según las estimaciones del trabajador del agro.
“Para el mantenimiento de la familia no queda nada, siendo los productores los más afectados, ya que una buena cantidad de gente depende de este cultivo, que es el único producto fuerte que está dando sustento en la región, porque el banano se perdió”, comenta.
Felipe Ariel Rodríguez, presidente del Centro de Competitividad de la Región Occidental, asegura que a través de esta institución se trata de impulsar los productos de exportación como el aceite, el café y la papaya.
“Esto se logra con el compromiso de los gremios, el impulso del Gobierno y la articulación de políticas efectivas encaminadas a resolver necesidades concretas”, dijo Rodríguez.

