Aunque la tercera línea de transmisión que construyó la estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) entre Chiriquí y Panamá comenzó ayer a operar comercialmente, el sistema solo podrá aprovechar cerca de la mitad de su capacidad.
El proyecto, que se comenzó a construir con casi cuatro años de retraso, lo desarrolló la empresa brasileña Odebrecht, acusada de cometer actos de corrupción por el supuesto pago de sobornos a funcionarios de por lo menos 12 países de América Latina, entre ellos, Panamá, para obtener contratos. La obra se la adjudicó Odebrecht en 2013, durante el pasado gobierno, por un monto de $233.8 millones, sin embargo, el costo final podría rondar los $400 millones.
Por ahora, de los 800 megavatios de capacidad que tiene la línea, solo se podrán aprovechar unos 400 megavatios, hasta que se adecuen las subestaciones con algunos equipos especiales que son parte de otros proyectos planificados por la administración de Etesa.
Aunque la línea se empezó a probar desde hace varias semanas, ayer se hizo el acto de inauguración en la subestación de Llano Sánchez, en la provincia de Coclé, con la participación del presidente Juan Carlos Varela.
“La culminación de este proyecto tiene un impacto positivo importante en la economía nacional, pues con un sistema eléctrico robusto y estable podemos garantizar energía para el desarrollo de la industria y el comercio, y lograr que más empresas vengan a Panamá a invertir”, dijo el gobernante.
En las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro hay una capacidad instalada de aproximadamente mil 400 megavatios, pero las dos líneas que estaban en operación solo podían transportar unos 750 megavatios.
Cuando se adecúe todo el sistema, en diciembre de 2018, las tres líneas podrán transportar hasta mil 500 megavatios, más de la capacidad del parque de generación que hay en occidente, manifestó el gerente de Etesa, Gilberto Ferrari.
