Cuando se es la cuarta persona más rica del mundo, con un botín que Forbes calcula en 23 mil 800 millones de dólares, quizá uno de los principales problemas es saber dónde invertir semejante fortuna.
Pero el empresario multimillonario Carlos Slim parece no tener ese problema. Conocido como la encarnación mexicana del rey Midas, Slim invirtió casi dos mil millones de dólares en Latinoamérica en el 2004 a través de América Móvil y Telmex, y en el 2005– con sus hijos firmemente en control de sus empresas– sus negocios se aprestan a consolidarse en Centroamérica, Colombia, Brasil, Argentina, Chile y Perú.
¿Y qué hay de Panamá? Antes de ser el expositor principal en el marco de Expocomer, Slim ya había visitado el país tres veces en un lapso de seis meses. "Es uno de los mejores países para hacer negocios", dijo en aquella ocasión en marzo. Pero nada concreto, hasta ahora.
Proyecto IDEAL
El hijo de Slim, Marco Antonio Slim, dijo la semana pasada en México que a través de las empresas Impulsora para el Desarrollo de América Latina (IDEAL) y Carso Infraestructura y Construcción, el grupo arrancará operaciones con un capital de alrededor de 800 millones de dólares para promover y financiar la construcción de proyectos de infraestructura, principalmente carreteras, obras en el sector energía (electricidad) y tratamiento de agua, no sólo en México sino en otros países de la región. Y según Carlos Hermosillo, analista de Vector Casa de Bolsa en México, la gente de IDEAL tiene firmemente entre sus objetivos desarrollar proyectos en Panamá.
"Sin duda hay varios proyectos en el tubo de la empresa y Panamá figura entre estos mercados", dijo Miguel Ángel Martínez Parra, vocero de la nueva empresa constructora CICSA, que será escindida del grupo Carso a finales de mayo, en entrevista telefónica a La Prensa. ¿Podría esa incursión contemplar proyectos de autopista como también de la expansión del Canal? "Seguro que sí", dijo Parra.
El caso PYCSA
CICSA cotizará independientemente en la Bolsa de Valores de México y surge precisamente en momentos en que el Gobierno panameño negocia la terminación del contrato de concesión del Corredor Norte con la empresa mexicana PYCSA Panamá.
La concesión, que además comprende la construcción de la fase final del Corredor hasta el aeropuerto internacional de Tocumen y la autopista Panamá-Colón, está valorada en más de 152 millones de dólares y el desarrollo de las fases proyectadas se encuentra paralizado desde principios del 2004. Pero este proyecto podría ser insignificante frente a la madre de los megaproyectos de infraestructura: la ampliación del Canal de Panamá. A un costo billonario, las obras podríanextenderse una década. En su visita a Panamá en marzo pasado, Slim dejó claro que estudiaba la posibilidad de participar en este proyecto de expansión de la ruta interoceánica.
Oportunidades de negocios ‘sin preferencias’
Si bien Carlos Slim goza de una estatura casi mítica en el ámbito de negocios latinoamericanos y mantiene una amistad personal con el presidente Martín Torrijos, para los empresarios panameños el interés del magnate por Panamá no debe ser motivo para que reciba un trato preferencial en sus negocios.
"Esa preferencia se la merecen los panameños", dijo Manuel Vallarino, ex presidente de la Cámara Panameña de la Construcción, a la vez que comentó que los indicios de que Slim quiera invertir en el país deja a Panamá "muy en alto" en el marco internacional.
"A nosotros nos toca amarrarnos los pantalones y competir", agregó.
Alfredo Mello Alemán, empresario panameño dueño de Grupo Los Pueblos y dedicado al negocio de la construcción, dijo en entrevista a La Prensa que la relación de Slim con el presidente Martín Torrijos no tiene "nada pecaminoso" porque al final su empresa tiene que participar de las licitaciones públicas de proyectos con iguales condiciones para todos los competidores.

