Cemex SAB, a la que alguna vez se consideró la compañía mexicana con más probabilidades de ganar con los planes de construcción del presidente estadounidense Donald Trump, aún está esperando los resultados.
El objetivo de Trump de destinar $1 millón de millones a gastos en infraestructura en 10 años y construir un muro a lo largo de la frontera con México llevó a Deutsche Bank AG a decir en enero que el nuevo gobierno representaría “más fiesta que siesta” para Cemex.
Desde entonces, la compañía cementera ha asegurado que no contribuirá al proyecto del muro y dice que el gasto federal en obras públicas aún no ha despegado. “La infraestructura de Estados Unidos no ha evolucionado de forma positiva este año”, dijo en una entrevista el máximo responsable Fernando González.
“Es por eso que tenemos que concentrarnos en los programas actuales y en las intenciones de invertir de los gobiernos de los estados”. Cemex busca más trabajo en el ámbito estadual de Estados Unidos, el mayor mercado de la compañía, y espera un impulso producto de obras de reconstrucción en Texas y Florida tras los devastadores huracanes de este año.
También contribuye a los trabajos de reconstrucción en México, que en los dos últimos meses sufrió los efectos de dos violentos terremotos, uno el 19 de septiembre que causó grandes daños en Ciudad de México.
